miércoles, 9 de junio de 2010
Espejismos.
Yo la veía a lo lejos. Me acercaba y se acercaba, lento y triste. Se detenía, yo me detenía. La sentía, sola y asustada. El miedo la carcomía. En su mente se escondían fantasmas que la torturaban sin piedad. La miré, me miró. Veía en sus ojos el dolor. En cada lágrima se escapaban alaridos ahogados. Lloraba en silencio, se quemaba por dentro. Su mirada me penetraba y me congelaba. Sentía su frío, me congelaba. Fría y rígida. Alrededor de su cuerpo se congelaba el aire. Podía ver su piel tan fría, sus huesos tan mercados; las huellas de la muerte. Sabía que ella la conocía, la necesitaba. De pronto volví a sus ojos, me miraban. Sentí las puñaladas de su mirada. Oscuras ojeras demostraban el cansancio interior. Me asusté y me alejé. Se alejó tambien. Aunque estabamos lejos, la sentía cerca, la comprendía. Le estiré una mano y ella hizo lo mismo. ¿Me pedía ayuda? Me acerqué y la toqué. El vidrio frío que nos separaba de pronto desapareció. Me fundí en ella. Pude sentir su dolor, el peso interior. Lloré, estaba sola en la habitación, ¿a dónde se fue? Estaba sola, no podía más. Ayuda.
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Me encanta tu blog (:
ResponderEliminarte sigo (y te leo)
^^
Que fue eso? ana?. Cande tengo muchas ganas de hablar contigo, tengo que contarte tantas cosas, tantas... Te echo mucho de menos, dentro de dos semanas empieza el verano, asi que me pasaré mucho por aqui. Te quiero mucho Luz.
ResponderEliminarSiempre me ha encantado tu blog :) es muy bueno. y escribes hermoso. un beso nena, te sigo igual .
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